miércoles, 5 de julio de 2017

SEGUNDA EDICION del Taller "Los origamis de Josef Albers en la Bauhaus" en el MACBA: Las esculturas curvas y circulares de papel plegado




Sábado 5 de Agosto de 16 a 19: CUPO AGOTADO
Sábado 12 de Agosto de 16 a 19: CUPO AGOTADO

Costo$ 300

Inscripción al siguiente email: educacion@macba.com.ar 

* No se necesitan conocimientos previos.

Se aconseja a los alumnos traer los siguientes elementos: compás, tijera y/o cutter, cuchillo de punta curva para marcar (también sirven biromes gastadas, o cualquier objeto de punta redonda que permita marcar el papel sin romperlo), lápiz negro, goma de borrar común y regla de 30 cm. aproximadamente. 

Siguiendo con la modalidad del primer taller, su continuación está dedicada a las esculturas curvas y circulares de papel plegado, una creación bauhasiana original dentro de las clases impartidas por Josef Albers. 
La primera referencia que tenemos de estas esculturas proviene del curso preliminar dictado durante los años 1927-1928 para la sección diseño. Una conocida imagen muestra a Albers con una de estas esculturas de gran tamaño, un modelo simple pero hermoso creado a partir de un pedazo de papel circular donde se ha doblado a lo largo de todo su diámetro, círculos concentricos alternando doblados en zigzag; este plegado es un poco más complicado que los ejercicios anteriores, pero una vez terminado, la forma plisada resultante se tuerce automáticamente en curvas fascinantes. Una característica especial de esta forma es su movilidad y el desarrollo de la curva es de un especial valor pedagógico, ya que proporciona al alumno revelaciones inesperadas sobre el material y los principios constructivos.
Algunos de los ejercicios de papel plegado para producir movimientos espaciales, circulares y curvos, se iniciaron en la Bauhaus de Dessau, Alemania, y finalmente, después de varios años, se terminaron de resolver en la escuela experimental de vanguardia, Black Mountain College (Carolina del Norte, EEUU, 1933-1957), alrededor de 1937-38, donde Albers fue el jefe del Departamento de Arte.
Otro ejemplo del modelo de círculos concéntricos plegados es el de Irene Schawinsky, esposa de Alexander "Xanti" Schawinsky, estudiante de la Bauhaus y colaborador de Oskar Schlemmer en el Ballet Triádico; muchas de ellas se usaron para diferentes obras de teatro en la Bauhaus y hasta fueron parte de muestras en el MoMA; algunas presentaban una variación común en el modelo del círculo concéntrico, donde se le ha cortado el agujero circular central para que pueda utilizarse como accesorio para diferentes personajes ya que permiten una flexibilidad significativa.
La clase consiste en la realización de esculturas circulares y curvas de papel plegado realizadas por Josef Albers y sus alumnos tanto en la Bauhaus como en la Black Mountain College.


Marcelo GUTMAN (Buenos Aires, 1971)

Artista visual, investigador y docente de Arte Moderno y Contemporáneo y curador autónomo.
En el verano de 2007 descubre en Buenos Aires una obra inédita a nivel internacional de Marcel Duchamp que forma parte de su primer trabajo como curador "Duchamp en Buenos Aires", Fondo Nacional de las Artes 2007/2008. Director de Testigos Oculistas: Centro de Investigación y Estudio sobre la vida y obra de Marcel Duchamp (1887-1968):http://testigosoculistas.blogspot.com
Community Manager de la Fundación László Moholy-Nagy: http://moholy-nagy.org 
Docente del MALBA y del Centro Cultural Rojas, entre otras instituciones.

viernes, 31 de marzo de 2017

Taller: Los origamis (papel plegado) de Josef ALBERS en la Bauhaus en el MACBA



1ª: Sábado 29 de Abril, de 16 a 19: CUPO AGOTADO
2ª:  Sábado 6 de Mayo de 16 a 19: CUPO AGOTADO
3ª: Sábado 3 de Junio de 16 a 19: CUPO AGOTADO
4ª: Sábado 17 de Junio de 16 a 19: CUPO AGOTADO

¡NUEVA y 5ª FECHA: Sábado 24 de Junio de 16 a 19!

Costo: $ 300

Inscripción al siguiente email: educacion@macba.com.ar 

* No se necesitan conocimientos previos ni hace falta traer ningún material

Josef Albers llamó a su curso de Diseño Básico Werklehre, que significa aprender haciendo
Sobre la base de este ethos, el de la experiencia mediante el aprendizaje, se enseñará algunos de los ejercicios realizados en el Curso Preliminar de la Bauhaus durante los años 1919-1933. 
En consonancia con la filosofía pedagógica de Albers que los estudiantes deben descubrir sus propias soluciones, los ejercicios tutoriales son abiertos, en el caso de los ejercicios de plegado de papel, hay algunas instrucciones para guiar al alumno, pero estas instrucciones no lo hacen conducir directamente a cualquier solución, la creación del producto final es responsabilidad del alumno. 
Vale la pena recordar que Albers no consideraba los productos de los ejercicios de sus alumnos como obras de arte terminadas, pues consideraba que el arte no se podía enseñar. Los ejercicios que asignaba a sus estudiantes eran para estudiar y ensayar la técnica, la creatividad y el razonamiento necesario para crear arte.
El arte del plegado de papel tiene una rica historia tanto en tradiciones de Asia como de Europa, donde los juguetes y objetos hecho de papel se han hecho durante cientos de años. 
Los ejercicios de papel plegado fueron una de las adiciones más distintivas de Albers a los Vorkurs (Curso Preliminar) de la Bauhaus.
El enfoque de Albers del plegado de papel, sin embargo, no vino de ni una formación académica establecida ni de una tradición estética del papel plegado; por el contrario, se trataba de la aplicación funcional del plegado de papel por los artesanos y en la industria. La mayoría de los ejercicios de papel doblado producidos por los estudiantes de Albers se basan en el pliegue de acordeón, la unidad básica para la creación de toda una serie de objetos funcionales incluyendo linternas, fuelles, y otras conexiones flexibles. De hecho, Albers llevaba algunos de estos objetos al aula y desafiaba a sus estudiantes para repliquen sus pliegues sin instrucción previa alguna.
La clase consiste en la realización de origamis abstractos y geométricos realizados por Josef Albers en la mítica escuela.


Marcelo GUTMAN (Buenos Aires, 1971)

Artista visual, investigador y docente de Arte Moderno y Contemporáneo y curador autónomo.
En el verano de 2007 descubre en Buenos Aires una obra inédita a nivel internacional de Marcel Duchamp que forma parte de su primer trabajo como curador "Duchamp en Buenos Aires", Fondo Nacional de las Artes 2007/2008. Director de Testigos Oculistas: Centro de Investigación y Estudio sobre la vida y obra de Marcel Duchamp (1887-1968):http://testigosoculistas.blogspot.com
Community Manager de la Fundación László Moholy-Nagy: http://moholy-nagy.org 
Docente del MALBA y del Centro Cultural Rojas, entre otras instituciones.

domingo, 17 de julio de 2016

GUTMAN y PAZIENCIA marcan el regreso al grado cero del arte. Por Ana MARTINEZ QUIJANO para Ambito Financiero


Martes 12 de Julio de 2016


Frente a la celeridad y el ruido, los artistas expresan la seducción y la
poderosa influencia del revolucionario “Cuadrado blanco sobre fondo blanco”
del ruso Kazimir Malévich. La seducción que hoy ejerce el arte de las primeras 
vanguardias rusas se  acentúa en todo el planeta y varias muestras en la 
Argentina se suceden brindando  pruebas de este fenómeno. 
En la luminosa exhibición "Campos de Marte" que presenta la galería
Pabellón 4,  los artistas Marcelo Gutman y Martín Paziencia muestran la
poderosa influencia del revolucionario "Cuadrado blanco sobre fondo blanco" pintado por Malévich en la segunda década del siglo XX. A partir de este hito, ambos trascienden la cita y abren camino hacia sus propias investigaciones.
La sala de Pabellón 4 tiene las paredes, el techo y el piso, pintados de blanco. Allí, las obras, también blancas, proyectan las sombras que las configuran. La luz dibuja la forma y el efecto es bellísimo. Gutman explica que la belleza de sus cuadros es producto de la armonía perfecta lograda a través de unos complejos cálculos matemáticos. Luego, sin el aporte de la ciencia, pero con el dominio del espacio que le brinda su oficio de escultor, Paziencia levanta paralelepípedos de cerámica blanca. Las formas abstractas invitan a imaginar ciudades silenciosas e inmaculadas; ciudades blancas, con la cualidad incomparable del trabajo manual. Las aristas son suaves y las superficies opacas resguardan la calidez del modelado. La potencia de las luces exalta el brillo y la ausencia del color en las obras de ambos artistas y destaca, además, la sensación que provoca el contraste entre el interior de la galería y el afuera, donde reina el desorden y el ruido de las calles porteñas. Los cuadrados de Gutman le demandaron 12 años de investigar una estrecha relación entre las matemáticas y las artes visuales. Su estilo reside en las formas nítidas y cortantes de las figuras geométricas y monocromáticas que, con leves diferencias de volumen, dibujan el sobrerelieve en sus obras, en sus cuadrados tan blancos como los de Malevich. La cita al artista ruso resulta eficaz. La década que se iniciaba en 1910 dejó la huella de notables cambios en la percepción del universo. No resulta extraño en el caótico mundo actual que los artistas generen una pausa y busquen afinidades dentro de la historia del arte. En medio del aturdimiento provocado por las velocidades impuestas por la alta tecnología, que altera el control de la propia existencia, algunas vertientes del arte acortan distancias con la vida real, mientras otras se vuelven reflexivas. "He salido al blanco. Naveguen conmigo compañeros aviadores. Naveguen en el abismo", con este imperativo vanguardista, Malévich pinta el "grado cero" del arte. El escritor César Aira cuenta, en su texto "La utilidad del arte", que en su Pringles natal "había dueños de autos que se jactaban, sin mentir, de haberlos desarmado 'hasta la última tuerca', y haberlos vuelto a armar". Agrega que reiteraban esta proeza con relojes o lavarropas, hasta el momento en el cual se crearon las inabordables "cajas negras" y "la humanidad dejó de saber cómo funcionan las máquinas que usa". Para Aira, el arte "sigue siendo el mejor campo de práctica y experimentación de la vieja inteligencia, la que se imponía el (revolucionario) objetivo de saber cómo funcionaban las cosas, y cómo funcionaba el mundo". El artista -observa - "es el único ciudadano corriente, no financiado por el poder, que trabaja con una materia sofisticada y actual que no es una caja negra, es decir que puede ser desarmada y reconstruida enteramente. Es el único que usa un tipo de inteligencia que se está atrofiando en la sociedad". Los cuadros de Gutman demandan justamente ejercitar la capacidad de razonar y abstraer para realizar cálculos perfectos. Su obra surge a partir de un fenómeno matemático: los llamados "cuadrados mágicos", series de números distribuidos en una cuadrícula que conforma un cuadrado, de tal modo que la suma de cualquiera de las filas, columnas y diagonales principales rinda siempre un mismo número como resultado. Gutman elige la forma geométrica a representar y transforma series numéricas en series geométricas. Cada cuadro tiene los planos que signaron su origen y se define por una pureza muy cercana a la perfección. "En un mundo de ruido, dominado por el espectáculo de los medios de masas audiovisuales, el arte monocromo, que ha renunciado al despliegue de las gamas cromáticas y ha preferido experimentar la concentración en un mínimo elemento de color, es una experiencia solitaria, un refugio para la seriedad de la reflexión y la contemplación", sostienen los artistas.

martes, 28 de junio de 2016

"Campos de Marte": Marcelo GUTMAN + Martín PAZIENCIA en Pabellón 4 hasta el 25 de Julio


Inauguración: 29 de Junio a las 19 
Ramírez de Velasco 556, PB, Villa Crespo


Campos de Marte

“La organización de los efectos de la luz y sombra producen un mero
enriquecimiento de la visión.”
László MOHOLY-NAGY (1895-1946)

La década de 1910 marcó un cambio en la percepción del universo.

Los esfuerzos rusos por conquistar el espacio, junto con los descubrimientos científicos del momento, hicieron surgir una idea abstracta de la naturaleza, que se convirtió para los artistas de la vanguardia rusa en la meta final de su obra.

Más de un siglo después, Marcelo Gutman y Martín Paziencia, retoman esa preocupación creando obras que muestran la relación que existe entre las artes visuales y las matemáticas y la cosmonáutica.

Con estilos totalmente diferentes, en esta oportunidad exhiben obras que comparten como común denominador la monocromía, dónde el uso de un solo (no) color, en este caso el blanco, puede reflejar diferencias y variedades.

Porque el blanco es un abanico inmenso de posibilidades, ya que puede remitir desde un espejo que refleja el mundo a un tributo a la metafísica, incluso, un homenaje mismo al acto de pintar.

Al igual que el ícono, el monocromo es pasaje, confín, lugar donde se manifiesta una obra sublime, en la que las cosas sólo son "productos de la luz”

En un mundo de ruido, dominado por el espectáculo de los medios de masas audiovisuales, el arte monocromo, que ha renunciado al despliegue de las gamas cromáticas y ha preferido experimentar la concentración en un mínimo elemento de color, es una experiencia solitaria, un refugio para la seriedad de la reflexión y la contemplación.

Hoy, como en aquel lejano viaje al espacio entonces desconocido, la relación entre arte y ciencia tiene vigencia, cuyo objetivo es, no solo el progreso científico, sino también social y estético.